jueves, 27 de enero de 2011

El búnker

o la crónica de otro blog abandonado.

a mi los blogs me son como estaciones
es inevitable el paso de una a otra
dejándose atrás
de blog a blog
según el comportamiento del clima
y otros criterios atmósfericos
que parecen sobrepasarme.

u otra prueba irrefutable de mi indisciplina.

el problema o la inconsistencia:
cuando llega la lluvia el verano ya es demasiado
lejano.
el recuerdo de las tardes de sol
es una foto antigua del álbum empolvado donde
todos son desconocidos.

ahora las condiciones atmósfericas están cambiando
parece aproximarse un fenómeno ambiental desconocido
inesperado y por eso tan esperado.

o
parece que va a llover
el cielo se está nublando ay mamá me estoy mojando.

o
esta es la carta de despedida de otro blog
el habitante del búnker sale a la atmósfera
un clima que exige migración se aproxima.

lunes, 8 de febrero de 2010

Lunes otra vez

-
El día ha amanecido gris y el cielo uniforme y totalmente encapuchao... y ¿cómo más íbamos a recibir la noticia del nuevo gobierno?

Es que Costa Rica es un pueblo domesticado, como el perrito que sale corriendo a juntar el palito que le tira su amo,
y cada cuatro años tenemos la esperanza de salir corriendo y perdernos en el bosque dejando atrás el palito y al amo,
pero la mayoría decide volver a llevarle el palito y a moverle la cola y soltarle las babas al mismo amo, como imbéciles.

Y así será hasta que llegue la verdadera revolución. Así que... falbtsiehgbvnstrnhsfdmsdfbfawernx.
Porque aquí uno habla de revolución y le buscan la camisa del che, o las chancletas, o el pelo desgreñao y sucio, o las armas en el bulto... según ellos.
Y no se enteran que la única arma revolucionaria es la que se dispara desde el amor,

porque a todas luces somos un pueblo domesticado, más que educado.

sadflkhjlkasjhdgvmnasedfbn.


Ahí queda la dosis de pesimismo mañanero de lunes... pero es que
ya es lunes otra vez??

domingo, 7 de febrero de 2010

pájaro palabra esclavos polvo

-

Hay palabras que se dicen como
las manos que agarran una escoba
para barrer todos los días el mismo piso.
Palabras como el polvo que barre la misma
escoba todos los días.

En cambio otras que se dicen
como la mano que abre
una puerta, como el sonido de pájaro
cuando se abre la puerta de jaula.

Pájaro podrá ser libre y tendrá
el derecho y el deber de cantar su canción.


En mi país se habla de una Liberación Nacional,

palabras que yo mencionaría
con el mayor cuidad de que mis manos
sean caricia cuando quiten velo de los ojos.


Sin embargo se habla de Liberación Nacional
y uno se pregunta de dónde viene tanto polvo
que hay que barrer todos los días.

Ascender II

-

Las alas
están.

Ahora, sentir
cada fibra cada
filamento
de ellas,

y su gozo
al lanzarse

al vacío.

miércoles, 27 de enero de 2010

Ascender

-
Primero, creo

figuro la escalera,
después, digo escalera
y subo.

lunes, 25 de enero de 2010

Sobre nada

-

Todo empieza. Ya lo dijo Joaquín Gutiérrez cuando se murió con Federico: “… es un instante que no se puede medir. Porque poquito antes no había comenzado y de pronto ya comenzó.”.
Y se puede decir que esto comenzó con la elección de poner el mismo disco de siempre, el único que quedaba, Chet Baker. La gloria de su música había quedado trivializada, tras ponerlo una y otra vez, pues la radio rara vez ofrecía algo de música estimulante.
Sucedió mientras buscaba la forma de empezar a escribir, estimulado por la lectura del libro adquirido recientemente, que era como tener la oportunidad de esculcar baúles y gavetas empolvadas de un escritor argentino tan conocido como enigmático.
Talvez quería escribir páginas solemnes; siempre se quiere escribir páginas solemnes. Síntoma y enfermedad a la vez.
Descubrí que simplemente quería escribir algunas líneas sobre cómo se empieza a escribir líneas intrascendentes, y cómo son esas líneas las que deciden si tomar el camino de la trascendencia, o no.

domingo, 17 de enero de 2010

La vida extraordinaria (fragmentos)

/toma 1/


Un hombre, joven, se levanta a la mañana. Signos típicos: lagañas, baba seca alrededor de la boca, estiramientos que acaban en un mínimo espasmo, confusión. Orinar, enjuagarse la boca. Desayunar. Pasada la última página del periódico, saboreado el último sorbo de café; queda sólo en la mesa, la mirada clavada al frente, (podría estar viendo la pared, la taza, las boronas) como si siempre tuviera un espejo delante. Suspira. Tiene el gesto de la nostalgia.


La cajetilla de cigarros es degollada por sus manos ansiosas, que corroboran que está vacía. Su rostro no se sorprende. Camina por la casa, en busca de resolver esas cuestiones mínimas, buscar algún cigarro olvidado, encontrar el periódico de hace dos días para leer completo ese artículo sobre las novelas publicadas recientemente por editoriales costarricenses, encontrar la batería del control del DVD, bajo el sillón.


Camina por el pasillo hasta la puerta, cuenta sus monedas. Abre y sale. Tres pasos adelante, encuentra un hombre que yace en la pequeña franja de zacate de la acera, boca abajo y aún con unos leves y espasmódicos temblores, resaca de las convulsiones. Se acerca, intenta hacer algo por ayudarle. Descubre en la acera del frente, un grupo de predicadores testigos de jehová, bajo sus sombrillas que los protegen del sol. Están llamando una ambulancia desde el teléfono público, una señora se le acerca, pero no demasiado, y le dice lo que sabe. Los predicadores le piden tener la bondad de quedarse mientras llega la ambulancia, mientras se van alejando, bajo sus sombrillas. La misma señora se devuelve y le ofrece un boletín bíblico (¿Quién es, realmente, el gobernante del mundo? Y una poderosa mano sostiene la esfera de la Tierra como a una bola de tennis).

Después de un rato de estar agachado, pidiéndole al hombre que respirara y estuviera tranquilo, ve asomarse la luz roja de la ambulancia. Se levanta.



Tras días de frío intenso e inexplicable, ha salido el sol y ha mermado la brisa. Hace calor. Es medio día y él almuerza, de nuevo sólo en su mesa, aún pensando en el hombre que había convulsionado en su puerta. Da el último bocado a su almuerzo, suena el teléfono y lo sorprende, contesta.


Apurado cierra la puerta de su casa. Una mano termina de acomodarse la camisa mientras la otra se agita para llamar al taxi que pasa rápido pitando y se devuelve.

Se baja del taxi. Toca el timbre. Tiene que esperar. Se abre una hendija de la puerta y se asoma ella, que entra y le deja la puerta abierta. Él entra y cierra.

Mientras sucede la discusión, en la que ella le explica a él por qué ya no puede seguir con la relación, la casa, desde afuera, va quedando en sombras, el sol va dibujando formas en las paredes y ventanas, al tiempo que se va escondiendo y un lienzo negro, impenetrable, cae sobre todo. Sentados de frente sin mirarse, los dos tienen signos de llanto reciente. Se va la luz, queda la oscuridad cerrada.


A la media noche la corriente eléctrica aún no ha vuelto. Se abre la puerta y a tientas sale él, asistido por la tímida ayuda de la luz de su teléfono, que está a punto de quedarse sin batería. Cierra la puerta y el teléfono se apaga. Espera en las sombras y el tiempo se detiene.

Al rato unas luces giran la esquina y lo iluminan, es el taxi.

Tendido en su cama, boca arriba, lleva horas con los ojos abiertos igual que si estuvieran cerrados. Se pone a pensar en el hombre de la mañana, tiene las manos sobre el pecho. Da un pronunciado suspiro y se enciende la luz, acompañada del murmullo de todos los motores de la casa que vuelven a funcionar.


Apaga todo lo que estaba encendido y vuelve a la cama. Se queda dormido instantáneamente.

-

viernes, 8 de enero de 2010

Para un blog vacío


(...) palabras donde poder sentarnos
y sonreir.

Pizarnik
-
Porque escribir es condenarse

a la hoguera
o a la inmortalidad

del cangrejo.
Escribir es ir hacia atrás.

Escriban escriban sin remordimiento que las palabras no se acabarán,
que las palabras nunca harán mucho más.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Variación sobre el domingo.

-

En busca deliberada del lugar común
donde todos nos entendiéramos y del que todos
queremos huir
encuentro el domingo
que es un estado mental
que es una emoción particular, con nombre y apellido
domingo es atmósfera suspendida de un hilo
y la noche que huele a lunes
hala el hilo como descubriendo un mito ante los ojos
y es lunes otra vez.

Y del domingo las palabras caen
y restan como polvo,
no lograron rasgar la piel de domingo
y perdieron la batalla
de la gravedad.

Todos chocan en domingo
choca la gente que ya no cabe
y que aún no logran llegar
al domingo, saben que es domingo
porque lo dice un calendario amarillo.

Las horas en domingo se arrastran,
pero cuando la noche está por descubrir el mito del tiempo
del lunes,
las horas de domingo se fueron en minutos, segundos, micro, nano, nada.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Superficies intervenidas hoy

-

Una bolsa de té herida
por un palillo de dientes
que jugaba,

la uña sobre un cas
que dibujaba una cara feliz
con anteojos,

la silueta primero fue blanca
al tiempo que la fruta estaba fresca,
un rato más tarde
se ha hecho como grano
y la cara feliz parece haber nacido del cas,
una raspadura más en medio de su verdura.

Momentos del día
que quedaron como cicatrices mínimas
de una ardua batalla contra el tedio.

lunes, 14 de septiembre de 2009

las lenguas

dicen las malas lenguas que la lengua de vaca sabe rico, yo no quiero ni comprobarlo
pero dicen también
las lenguas de los lenguas largas que las leguas del río estaban tan lejanas,
pero sobre todo dicen las lenguas de los lenguados
que hay un tipo que a usté, si a usté, hay un tipo muy perturbado que solo ama, se esconde tras un mostacho y pensamientos pertubadores
pero que nada importa porque el amor de ese tipo por uste es tan grande, que es t o d o.
y ese es el mensaje de las lenguas el día de hoy

jueves, 27 de agosto de 2009

Felipe Granados

sí.
me he enterado de forma intermintente
entre ayer y hoy
que se murió.
es triste.
una vez, de unas cuantas que lo vi en la chicha,
le hablé
talvez parecí grupie adolescente de un rockstar,
talvez no,
lo cierto es que le pude agradecer en vida
por escribir.
esa noche supe que era un buen tipo,
lo que ya sospechaba cuando leí su libro soundtrack,
que por suerte tengo y solo debo buscar y releer
como quien lee un salmo en un novenario,
pero sin religión
y sin novenario.

felipe granados.
su nombre me dejaba creerle que era poeta.
gracias
y buen viaje.

jueves, 16 de julio de 2009

Diagnóstico preventivo

Todos los días subo
a los buses y una gorda a la par me estornuda,
todos los días
un piedrero me tiende la mano y se la doy,
todos los días soy parte
del tránsito asqueroso de las monedas
y tanta mierda
que alberga el dinero,

todos los días el frío
me reseca los huesos
y alguien me menciona la porcina
como mentarme la madre,

en resumen todos los días
la crísis.

Pero cuando me enfermo,
cuando realmente soy vulnerable
es cuando
por un instante
me olvido de mi.

sábado, 13 de junio de 2009

Día 27.5

La atmósfera de un día
en que uno quiere escribir
es densa
e inteligente,

aguarda el momento menos pensado
el lugar del tiempo
sin importar el espacio,
(el primer contacto
de la boca con la taza
en un café del centro)
en que toda la neblina
todas las partículas que sobran en el aire
se condensan
llegan hasta la página en blanco
y la página nunca
está más blanca.

miércoles, 3 de junio de 2009

Anotaciones en un café mientras ella va al baño

3

los árboles
ellos lo saben
se ponen verdes y
auguran la lluvia,
la que mojará los huesos
de la ciudad
las estructuras podridas
de tanto edificio
por caerse

1

el árbol verde
grande era un preludio de lo que
estaba de la puerta
hacia allá,
la lluvia que no caía
pero que había caído
y estaba por caer.

5

ponerse y quitarse
los anteojos como los ojos
decidir cuándo ver
cuándo no

2

el espacio se puebla
de sensaciones,
el refugio que es
el baño para estar solo
mirarse al espejo
que entre un desconocido,
salir

viernes, 10 de abril de 2009

Semana santa 2

El sol de semana santa
cae sobre la tierra
aplastándolo todo,
empujando contra el asfalto
cualquier rastro de viento
y agua,
para hacerlo brotar como vapor
y subir
el calor.

Pareciera un castigo
el calor
pero es una señal.

No es casualidad el silencio,
no es casualidad que todos se vayan
en busca del mar
en busca de olvidar,

la dinámica de semana santa
debe ser una señal.
El que tenga oídos
que oiga.

Santos de semana santa

-

Son los que no
sucumbieron al magnetismo del mar,

los que habitan
las calles como miembros mutilados
olvidados de la dinámica social
religiosa recreativa viciosa.

Los que se toman en serio
la mejenga del viernes santo
y los que en el reino de la sombra
de los árboles,
los miran.

Los que prefieren observar,
atestiguar
antes que participar.

Los que sienten que cada despertar
se parece
a resucitar.

viernes, 23 de enero de 2009

líneas imaginarias

Me despedí de ella
y unos pasos después noté
que tenía el corazón azul
que se me salía por la camisa
coagulado y azul.

Miré a la gente que pasaba
indiferente indiscutible.

Me miré el pecho de nuevo
y un bulto se me salía cada vez con más violencia
sentí una tragedia aproximarse.

Venas azules y moradas
se me extendían por el cuerpo
como enredaderas.

Volví a mirar la gente del bulevar
sólo pude caminar
respirar
y por nada del mundo
mirar atrás.

martes, 13 de enero de 2009

Retorno

No es que no repare
en el tedioso viaje en bus
o en la camisa empapada adherida a la espalda

pero es que siempre
siempre me resulta en una incógnita
estar un momento
frente al televisor
o en una esquina aguardando un semáforo,

y al otro momento aquí
de frente al mar

y entonces no quiero
ni puedo pensar
cómo
ni por qué volví a llegar
aquí
a diluirme con la dinámica
de la resaca del mar.

martes, 14 de octubre de 2008

Situaciones de la vecindad en Gwiria

Todos los días uno se sienta en el patio de la casa
e intenta leer el periódico
encontrar algo legible en lo que no puede
llamarse de otra forma que deforestación

indiscriminada.

Por razones fuera del alcance,
la silla está siempre de frente al patio
de los vecinos
y todos los días están ahí
bajo la palmera semi escuálida
la pareja disfuncional de trinitarios
turnándose entradas y salidas aleatorias
al abismo negro que desde aquí es la puerta.

Ella llevando y trayendo ropa
mientras fuma un cigarro apresurada,
colgándola en un mecate trazado entre arbustos moribundos
y dibuja un collage de trapos en el aire

él llevando vasos vacíos y trayéndolos con whisky
mientras uno de los siete o nueve niños
que merodean
le mea así en su cara
pero ya lo ve borroso
y no se esfuerza por reconocerlo.