jueves, 27 de agosto de 2009

Felipe Granados

sí.
me he enterado de forma intermintente
entre ayer y hoy
que se murió.
es triste.
una vez, de unas cuantas que lo vi en la chicha,
le hablé
talvez parecí grupie adolescente de un rockstar,
talvez no,
lo cierto es que le pude agradecer en vida
por escribir.
esa noche supe que era un buen tipo,
lo que ya sospechaba cuando leí su libro soundtrack,
que por suerte tengo y solo debo buscar y releer
como quien lee un salmo en un novenario,
pero sin religión
y sin novenario.

felipe granados.
su nombre me dejaba creerle que era poeta.
gracias
y buen viaje.

jueves, 16 de julio de 2009

Diagnóstico preventivo

Todos los días subo
a los buses y una gorda a la par me estornuda,
todos los días
un piedrero me tiende la mano y se la doy,
todos los días soy parte
del tránsito asqueroso de las monedas
y tanta mierda
que alberga el dinero,

todos los días el frío
me reseca los huesos
y alguien me menciona la porcina
como mentarme la madre,

en resumen todos los días
la crísis.

Pero cuando me enfermo,
cuando realmente soy vulnerable
es cuando
por un instante
me olvido de mi.

sábado, 13 de junio de 2009

Día 27.5

La atmósfera de un día
en que uno quiere escribir
es densa
e inteligente,

aguarda el momento menos pensado
el lugar del tiempo
sin importar el espacio,
(el primer contacto
de la boca con la taza
en un café del centro)
en que toda la neblina
todas las partículas que sobran en el aire
se condensan
llegan hasta la página en blanco
y la página nunca
está más blanca.

miércoles, 3 de junio de 2009

Anotaciones en un café mientras ella va al baño

3

los árboles
ellos lo saben
se ponen verdes y
auguran la lluvia,
la que mojará los huesos
de la ciudad
las estructuras podridas
de tanto edificio
por caerse

1

el árbol verde
grande era un preludio de lo que
estaba de la puerta
hacia allá,
la lluvia que no caía
pero que había caído
y estaba por caer.

5

ponerse y quitarse
los anteojos como los ojos
decidir cuándo ver
cuándo no

2

el espacio se puebla
de sensaciones,
el refugio que es
el baño para estar solo
mirarse al espejo
que entre un desconocido,
salir

viernes, 10 de abril de 2009

Semana santa 2

El sol de semana santa
cae sobre la tierra
aplastándolo todo,
empujando contra el asfalto
cualquier rastro de viento
y agua,
para hacerlo brotar como vapor
y subir
el calor.

Pareciera un castigo
el calor
pero es una señal.

No es casualidad el silencio,
no es casualidad que todos se vayan
en busca del mar
en busca de olvidar,

la dinámica de semana santa
debe ser una señal.
El que tenga oídos
que oiga.

Santos de semana santa

-

Son los que no
sucumbieron al magnetismo del mar,

los que habitan
las calles como miembros mutilados
olvidados de la dinámica social
religiosa recreativa viciosa.

Los que se toman en serio
la mejenga del viernes santo
y los que en el reino de la sombra
de los árboles,
los miran.

Los que prefieren observar,
atestiguar
antes que participar.

Los que sienten que cada despertar
se parece
a resucitar.

viernes, 23 de enero de 2009

líneas imaginarias

Me despedí de ella
y unos pasos después noté
que tenía el corazón azul
que se me salía por la camisa
coagulado y azul.

Miré a la gente que pasaba
indiferente indiscutible.

Me miré el pecho de nuevo
y un bulto se me salía cada vez con más violencia
sentí una tragedia aproximarse.

Venas azules y moradas
se me extendían por el cuerpo
como enredaderas.

Volví a mirar la gente del bulevar
sólo pude caminar
respirar
y por nada del mundo
mirar atrás.

martes, 13 de enero de 2009

Retorno

No es que no repare
en el tedioso viaje en bus
o en la camisa empapada adherida a la espalda

pero es que siempre
siempre me resulta en una incógnita
estar un momento
frente al televisor
o en una esquina aguardando un semáforo,

y al otro momento aquí
de frente al mar

y entonces no quiero
ni puedo pensar
cómo
ni por qué volví a llegar
aquí
a diluirme con la dinámica
de la resaca del mar.

martes, 14 de octubre de 2008

Situaciones de la vecindad en Gwiria

Todos los días uno se sienta en el patio de la casa
e intenta leer el periódico
encontrar algo legible en lo que no puede
llamarse de otra forma que deforestación

indiscriminada.

Por razones fuera del alcance,
la silla está siempre de frente al patio
de los vecinos
y todos los días están ahí
bajo la palmera semi escuálida
la pareja disfuncional de trinitarios
turnándose entradas y salidas aleatorias
al abismo negro que desde aquí es la puerta.

Ella llevando y trayendo ropa
mientras fuma un cigarro apresurada,
colgándola en un mecate trazado entre arbustos moribundos
y dibuja un collage de trapos en el aire

él llevando vasos vacíos y trayéndolos con whisky
mientras uno de los siete o nueve niños
que merodean
le mea así en su cara
pero ya lo ve borroso
y no se esfuerza por reconocerlo.

viernes, 12 de septiembre de 2008

A la ilsa de Coche (o La soledad del pescador)

Un niño con la infancia anclada
con el anzuelo de una vejez prematura
ya mordido,

nos lleva hasta el bote que nos llevará
ayuda a las viejas a subir
aterradas con el mínimo vaivén de borda.

El trance del sonido ensordecedor
del motor,
las caras de frente
ya inmóviles tras los primeros minutos de viaje
rendidas las palabras al ruido
entregadas las mentes de cada uno
a sus pensamientos
o su ausencia.

La esperanza de la madre con su hijo ya verde
de llegar rápido
y la del otro niño,
el que sin camisa y asomos de celulitis infantil
dirige uno de los motores,
de recordar un rostro femenino
que le resulte familiar.

en La Caracola

La mirada perdida
la muchacha de las empanadas de las arepas
no levanta la vista.

Y amasa la masa y toda la empresa familiar
detrás suyo,
el padre saca las cuentas y cobra
cuatro hermanos ponen el ambiente
los perros echados.

Y ella ofrece
buenos días señorita tenemos la' repita
la empanadita los refrescos
y nada que levanta la mirada
y uno la puede mirar todo
lo que dure comiéndose la empanada.

El aceite hirviendo salta
y se confunde con el murmullo del mar
la manteca reverberando aquí y el mar reventando
lejos
como yo que acabo de llegar de no importa dónde
y tantos otros
que de pronto aquí sentados habrán fantaseado
deliberadamente con sus piernas
así
hasta que
el último mordisco
de la empanada
y uno paga
termina de limpiarse, tira el par de servilletas empapadas y se va
y lo único que tiene

seguro es otro abono en la cuota del colesterol .

domingo, 6 de abril de 2008

Lapsos

No es lo mismo verla venir
que tenerla encima

por ejemplo un día empezó a moverse
la maquinaria de la vida cambió de ritmo
cuando ella entró por la puerta
dejó en el portal su cara de niña buena
el resplandor de luz que le nacía por la espalda
y se le extendía por todo el rededor
cuando jugaba en el parque y todo era blanco
su vestido la luz su conciencia
todo eso ayer
como si el tiempo arbitrario hubiera
decidido que los años entre su infancia
y hoy
que entra por la puerta
con otro semblante
con paz al menos
y se sienta en la mesa como esperando
que le traigan un vaso con agua
y una pastilla para la migraña
pero a cambio tiene dos rostros inmóviles que
ahora que saben que van a tener su primer nieto
comprenden que el tiempo nunca
desaparece tan fácilmente
que en cualquier momento el peso
de tantos años olvidados cae sobre uno
como un piano así en la cabeza
y el sonido es más doloroso que el golpe